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Durante el siglo XIX se descubrieron esqueletos gigantes al parecer de humanos por toda América. Después estos esqueletos desaparecieron y no se volvió a saber nada de ellos, ¿Era un fraude a gran escala? o ¿Era una cospiración y el Instituto Smithsonian los ha hecho desaparecer?. Esta es la pregunta que nos hacemos.

Para el que no lo conozca, El Instituto Smithsonian es un centro de educación e investigación que posee además un complejo de museos asociado. Está administrado y financiado por el Gobierno de los Estados Unidos, además de los fondos que recibe gracias a donaciones, ventas, concesiones, licencias para actividades y revistas. La mayoría de sus instalaciones están localizadas en Washington, D.C., pero entre sus 20 museos, nueve centros de investigación y un zoo se encuentran algunos situados en Nueva York, Virginia o Panamá, entre otros lugares. El Smithsonian cuenta con más de 136 millones de bienes en sus colecciones,1 publica dos revistas (Smithsonian y Air&Space), y posee una fuerza de seguridad propia para proteger a los visitantes, trabajadores y propiedades de los distintos museos. El emblema de la Institución es un sol estilizado.

Sabiendo esto, vayamos a lo que nos interesa, los esqueletos gigantes de humanos.

Un número de investigadores han argumentado que la evidencia de esto se puede encontrar dentro de una minoría casos "creíbles" que existen sobretodo en artículos de periódicos del siglo XIX. En esto, por supuesto, se encuentra una gran parte del problema: es evidente que, si bien no podemos descartar como verdaderos todos los casos en que un diario reportó el descubrimiento de los gigantes antes de 1930, hay que reconocer, sin embargo, que los periodistas se tomaron muchas libertades con los hechos de aquellos días. Los engaños en los periódicos eran en realidad muy común en el siglo XIX, con reconocidos escritores de la talla de Mark Twain, incluso admitiendo que el uso de engaños periodisticos atraía a muchos más lectores. En todo caso, incluso los informes "verdaderos" de restos anómalos, que se comentan en los periódicos viejos se deben tomar con mucho escepticismo.

Este punto se planteó en un reciente blog del investigador escéptico Jason Colavito, quien ve una clara conspiración del instituto Smithsonian en este caso.

La afirmación de que el Smithsonian tenía los esqueletos de gigantes, por cierto, no aparece en la literatura del siglo XIX, cuando estos huesos gigantes supuestamente fueron llevados al museo. Presumiblemente, tenía que haber quedado constancia de ello, como cuando el del gigante de Cardiff, y sin embargo no fue así. De hecho, ya en 1865 el Smithsonian publicó un documento atribuyendo a los "gigantes", huesos de mastodontes.

Colavito continúa señalando que "debe haber algún tipo de registro de los materiales en el Smithsonian de estos supuestos huesos", que no los haya, resulta raro, en particular durante un período en la historia de mediados a finales del siglo XIX, cuando la creencia en la existencia de los gigantes podría haber sido tomada por segura.

Hay evidencias de que se han encontrado cuerpos humanos de hasta 2 metros de altura de hace muchisimos años, cuando los seres humanos no llegaban a tales estaturas, pero esto no demuestra nada, ya que como sabemos hoy en día hay extrañas enfermedades como el gigantismo que podrían ser las causantes de estos extraños individuos. Y un individuo de dos metros de altura no es catalogado "gigante".

Pero alguna evidencia si que hay de descubrimientos de individuos mucho mayores:

En el Duodécimo Informe Anual de la Oficina de Etnología del Smithsonian, publicado en 1894, Cyrus Thomas y Thomas Powell escribieron sobre varios descubrimientos donde se encontraron grandes restos óseos, al parecer humanos. El primero que vamos a examinar aquí fue el descubierto en el condado de Roane en Tennessee:

"Debajo de una capa de conchas, la tierra era muy oscura, y parecía estar mezclado con tierra vegetal a la profundidad de medio metro. En la parte inferior, descansando sobre la superficie original de la tierra, había un gran esqueleto en posición horizontal en toda su longitud. Aunque muy suave, los huesos eran lo suficientemente distintos para permitir una medición cuidadosa. Se encontró que la longitud de la base del cráneo a los huesos de los dedos de los pies era de dos metros y medio. Es probable, por lo tanto, que este individuo cuando viviera llegara a casi 2,70 metros de altura."

Otro ejemplo se da en el mismo informe, esta vez sobre presuntos huesos indios descubiertos en Dunlieth, Illinois:

"Cerca de la superficie original, a 10 o 12 metros del centro, en la parte inferior, se extiende en toda su longitud la espalda, fue uno de los más grandes esqueletos descubiertos por los agentes de Smithsonian, la longitud como lo demuestra la medida real está entre 2,50 y 2,70 metros. Era claramente detectable, pero se derrumbó en pedazos inmediatamente después de la extracción de la tierra dura en la que estaba enterrado .... ".

Es curioso que el instituto Smithsonian si que documentó algún caso, incluso explica el por qué no posee restos de este último cuerpo. Posiblemente esto pasó más veces, ya que los arqueólogos de la época no tenían muchas maneras de sacar estos cuerpos y es posible que muchos de ellos se deshicieran en polvo al ser sacados de la tierra.

 

Para intentar sacar conclusiones no nos queda muy claro de si existieron o no huesos de "gigantes". Es muy posible que se hubieran encontrado individuos mucho más grandes de lo que era normal, pero de ahí a llamarlos gigantes hay mucho camino. Quizá la exageración de los periódicos sensacionalistas hizo el resto.


 


 

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