Avistamientos de hadas
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Crees que conoces cosas acerca de las hadas, ¿verdad? En los siglos 18, 19 y principios del 20, se veían y se hablaba mucho de las hadas, de la misma manera que se hablaba del Bigfoot. A pesar del escepticismo moderno con respecto a las hadas, los extraños y desconcertantes encuentros y avistamientos continúan siendo reportados.

 

1.- La peligrosa curiosidad 

En un día de verano alrededor de 1853 en el condado de Donegal, Irlanda, un niño llamado Neil Colton estaba detrás de su casa con su hermano y una prima, recolectando frutos, cuando los tres oyeron una música cercana. Rodeando unas grandes rocas, el trío vio a un grupo de seis u ocho personas pequeñas bailando en un círculo unos pocos metros de distancia.

Tan pronto como vieron a los bailarines, una pequeña mujer vestida de rojo se separó de ese grupo y corrió hacia los niños , golpeando a la prima de Colton en la cara con lo que parecía ser una herramienta. No es sorprendente que los niños corrieron hacia la casa. Pero tan pronto como llegaron, la prima de Colton cayó muerta.

El padre de Colton fue a buscar rápidamente un sacerdote que, leyó la lectura de salmos y golpeó a la chica con su estola, y así,  logró despertarla de su estado semejante a la muerte. El cura dijo que si no la hubiera agarrado el hermano de Colton cuando fue atacada, ella habría sido tomada por las hadas para siempre.

2.- Notas del Sociedad de Investigación de las Hadas

En algún momento alrededor de 1937, la Sociedad de Investigación de las Hadas de Inglaterra, notificó la carta de una mujer joven que había experimentado un extraño encuentro durante su estancia en una vieja casa en Gloucester. La casa tenía un jardín que se unía al bosque Birdlip Beeches.

Un día después de que ella se hubiera lavado el pelo, se dirigió a un buen lugar soleado fuera de la vista de la casa para dejar que el pelo se secara, mientras disfrutaba del paisaje. Entonces sintió un extraño tirón en su pelo.

Ella se volvió a mirar y descubrió a un hombre de tan sólo 23 centímetros (9 pulgadas) de altura y terriblemente feo, que estaba enredado en su pelo. Su piel era del color de las hojas muertas, y se quejó en voz alta y chillona que no tenía derecho a estar allí mientras luchaba con su pelo. Pero el momento en que se liberó, desapareció.

3.- El avistamiento de un hada

En 1948, el Sr. E.J.A. Reynolds tenía sólo 10 años cuando estaba de visita en Horsham, Inglaterra, durante unas vacaciones de verano de la escuela. Él salió una noche de luna llena para poner trampas de conejo y luego esperó en un lugar cercano,  para ver si funcionaban y cazaba alguno. Después de un corto tiempo de espera en silencio, un hombre de 45 centímetros de alto, cubierto de pelo salió de un arbusto de moras cerca del chico.

Este extraño visitante parecía no saber que el chico estaba allí, por lo que Reynolds consiguió ver bien a ese hombre extraño. Su cara estaba desnuda y curtida con una nariz afilada. Sus brazos parecían ser más largos en comparación con su cuerpo y con las medidas de un ser humano. Después de un breve periodo de tiempo, el hombre extraño volvió a entrar en el arbusto.

Cuando Reynolds lo contó, se rieron de él. Por eso, unos días más tarde, Reynolds mantuvo la boca cerrada cuando al subirse en la parte superior de un autobús de dos pisos, vio al hombrecillo peludo caminando a través de un jardín en la ciudad, esta vez a plena luz del día.

4.-La experiencia del repartidos de correo

En 1887, folclorista William Martin estaba disfrutando de sus vacaciones en la Isla de Man, cuando se encontró con un conductor de correo que le dijo de una experiencia molesta que había tenido en verano 1884.

Une noche, el conductor de correo se había propuesto en sus rondas, recoger el correo de los alrededores para traerlo de vuelta al centro de recogida. Después de recoger el correo, el conductor estaba en su camino de regreso, a sólo 10 kilómetros, cuando se encontró con una tropa de hadas vestidas de rojo y que llevan linternas.

Las hadas detuvieron el caballo del carro, tiraron las bolsas de correo a la carretera, y comenzaron a bailar alrededor de las bolsas. El conductor del carro, al parecer un tipo terco, procedió a luchar para conseguir las bolsas que habían tirado. Pero tan pronto como se las arregló para colocar una en el carro, los hombres de rojo lo tiraron al suelo de nuevo. Esto siguió hasta el amanecer, cuando las hadas se fueron y el conductor,llegó a su destino, horas más tarde y muy irritado por lo sucedido.

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