Confesiones anónimas después de asesinatos sin resolver
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La culpa puede clavarse muy dentro de una persona, hacer que se exprese de manera extraña. Si lo que esa persona hizo fue tan malo que no puede confesarlo sin poner en riesgo su libertad, entonces pueden recurrir a la confesión en una carta anónima. A continuación explicamos algunos de los crímenes con cartas anónimas.

 

1.- La muerte de Lynn Brett

En la noche del 28 de diciembre de 1999, con 44 años de edad, Lynn Brett estaba con sus amigos en Hicksville, Nueva York. A eso de la 1:00 AM, Brett estaba cruzando una calle cuando fue atropellada por no uno, sino dos coches, que no se detuvieron. Brett murió de sus heridas, y no se supo si fue el primero o segundo coche el que acabó con su vida.

La policía apeló al público por información, y el conductor del segundo coche respondió con una carta anónima poco tiempo después. El conductor había visto lo que ellos pensaban que era una bolsa de basura en la calle. El conductor no podía ver bien porque la calle no estaba iluminada, así que tan solo pasaron por encima. Según sus palabras, “me sorprendí cuando sentí más como un badén”. Cuando el conductor se bajó en el siguiente semáforo, comprobó su coche y no vio ningún daño.

Poco tiempo después, el conductor llevo su coche a cambiar el aceite. El mecánico mostró al conductor la parte inferior del coche, donde había sangre, pelo, y una muesca. Según la carta, el mecánico simplemente limpió la evidencia y cambió el aceite.

La policía instó tanto al conductor como al mecánico a presentarse, pero nadie lo ha hecho.

2.- La muerte de Larry Badley

El 2 de diciembre de 2014, Larry Bradley estaba cazando fuera de Morgan Township, Ohio. A eso de las 8:30 de la mañana, llamó a su esposa y le dijo que necesitaba ayuda, y luego ella le oyó jadear en busca de aire. La policía llegó a la escena, y encontraron Bradley muerto al pie de un árbol. Le habían disparado por la espalda

Unas semanas más tarde, alrededor de la Navidad, el sheriff del condado de Gallia, Joe Browning recibió una carta en el correo. Con una mano temblorosa, el autor había confesado haber disparado Bradley. El tirador dijo que había estado realizando el seguimiento de un ciervo. Disparó a los venados y luego escuchó a alguien gritando. Temeroso de que se iba a meter en problemas, huyó. 

El escritor dijo que estaba muy apenado por la muerte de Bradley, que había servido en la guerra de Irak y era el padre de dos hijos y padrastro a otros dos. Él dijo que él no había dicho a nadie sobre el tiroteo, ni siquiera su mujer y sus hijos, ni se lo planteaba. También dijo que él no es una mala persona, sólo alguien que cometió un error y se asustó. Su vida nunca sería la misma, porque la culpa le fue carcomiendo como un cáncer. 

La familia de Bradley dice que la carta no es suficiente, y quieren que el autor se presente. El sheriff no está seguro si la letra es una confesión real o simplemente una broma inquietante.

3.- La muerte de Gregory McRoberts

El 12 de diciembre de 1991, con 24 años de edad, Gregory McRoberts montaba su bicicleta desde su casa a una posada en Lee Township, Texas. Su coche se había averiado el día anterior, y estaba volviendo a arreglarlo. Pero McRoberts nunca llegó al coche, y aparentemente desapareció. Eso fue hasta el 4 de enero de 1992, cuando encontraron su cadáver sumergido en el agua en una zanja cerca de su casa. Su muerte parece ser provocada por un golpe y posteriormente, huyeron.

Unos 13 años más tarde, en marzo de 2005, los miembros de la familia recibieron una carta anónima de dos páginas, asumiendo la responsabilidad de su muerte. El escritor dijo que estaba atormentado por la culpa y se solidarizó con su dolor. El autor habla de un viaje de pesca que había tenido y lo mal que se sentía cuando su hermano desapareció por un tiempo corto. El autor también dijo que había desarrollado un problema de abuso de sustancias después de aquel golpe y la huida. Había hablado con un abogado acerca de venir limpio, y el abogado dijo que no habría repercusiones penales debido a que el plazo de prescripción se había agotado. A pesar de ello, el autor nunca se reveló.

El padre McRoberts dice que se siente mal por el conductor y piensa que fue un accidente. Él quiere que el conductor que presente para poder cerrar ese tema..

4.- La desaparición de Danielle LaRue

Danielle LaRue no tuvo una vida fácil. Abusaron de ella física y sexualmente cuando era niña. Esto la llevó a huir a la edad de 13 años, y ella terminó viviendo en las calles de Prince George, Columbia Británica. Con los años, cayó en las drogas y terminó en la notaría Downtown Eastside de Vancouver. Allí, ella trabajaba como prostituta para mantener a su hermana, su hermano, y su adicción a las drogas. Eso fue hasta noviembre de 2002, cuando desapareció sin dejar ningún rastro.

La única pista de la desaparición, fue una carta impresa por un ordenador y entregada al departamento de policía de Vancouver en la víspera de Año Nuevo. El autor de la carta, dijo que esta era la segunda vez que los había contactado sobre una prostituta que desapareció en noviembre de 2002. Él dijo que no podía recordar su nombre, y ella no llevaba ninguna identificación. Aún así el dio una descripción física de ella y luego, de manera contundente, escribió "está muerta". 

 

El escritor pidió a la policía que la identificara en el diario The Vancouver Sun para que supiera quién es. También quería que se lo notificaran a la familia. Se disculpó con ellos y también dijo que él trajo flores a su tumba y planea hacerlo todos los años. Él dice que no es mucho, pero es mejor que no tener ningún visitante.

 

 

 

 

 

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